
Bonita historia romántica, optimista, sencilla y sin grandes pretensiones, pero con un ingrediente muy atractivo: es musical. Y con unas canciones magníficas (no en vano se llevó el Oscar a la mejor canción). El tratamiento visual se aproxima al documental, con la cámara al hombro y en constante movimiento, lo que puede producir una cierta sensación de ‘incomodidad’. Pero el resultado final es más que positivo. Obligatorio verla en versión original…
No necesita eliminar ninguna escena.