
Una joya del 2005, que ha pasado injustamente inadvertida, tal vez por su estilo más o menos ‘independiente’. Es la vida, cómica y trágica, de una madre de familia luchadora, incombustible, y -sobre todo- feliz. La película se narra con una técnica poco convencional (en ocasiones, la protagonista se dirige al espectador, por ejemplo), y con una armonía y soltura fuera de lo común. Y con la magnífica Julianne Moore, soportando con maestría el peso de la historia.
No necesita eliminar ninguna escena.